PARA COMBATIR LA ANSIEDAD, ¡HAZ DEPORTE!

A diferencia del estrés, que es una reacción ligada a una situación o un entorno inusuales o agresivos, a los cuales creemos que no podemos enfrentarnos porque carecemos de los recursos necesarios, la ansiedad es un sentimiento más profundo de inseguridad y de miedo, la prolongación de un estrés sin motivo. El deporte es la solución más natural para mitigar la ansiedad. La secreción de endorfinas (conocidas como "hormonas de la felicidad" por los corredores, debido a que provocan euforia) genera una sensación de bienestar durante y después de un entrenamiento deportivo. Gracias a ello, la práctica de un deporte es un método muy eficaz para combatir la ansiedad. ¿Qué deporte hay que elegir y cómo hay que empezar a practicarlo? Domyos te da algunas claves para que te sientas bien física y mentalmente.

 

¿Cómo hay que elegir un deporte contra la ansiedad?

¡Simplemente, elige un deporte con el que disfrutes! Aunque no es fácil elegir el deporte adecuado, cuando se tiene un carácter ansioso. La ansiedad puede provocar una gran desmotivación o adquirir unas proporciones insospechadas debido a la falta de confianza en uno mismo y a la culpabilidad, cuando no se alcanzan los objetivos deportivos marcados. En cambio, la satisfacción de practicar de manera regular una actividad física puede devolver la confianza en uno mismo y conducir a un estado de relajación física y mental. Distintos estudios han demostrado que los sujetos ansiosos necesitan de 10 a 12 semanas de actividad física para ver los efectos positivos (de 30 a 40 minutos a intensidad moderada, es decir al 60 o 70% de la frecuencia cardíaca máxima, FCM = 220 - edad + o - 10 pulsaciones).

O dicho de otro modo, cuando la persona ansiosa ha pensado una actividad física que le gusta, no debe sobrevalorar sus capacidades para no desmotivarse. El deporte elegido no debe convertirse en una obligación, sino que tiene que ser un medio para volver a tener conciencia de uno mismo y de su propio cuerpo, para ganar confianza.

 

El cardio-training y las actividades aeróbicas son los mejores ansiolíticos

Les ejercicios aeróbicos, practicados con regularidad, tienen grandes ventajas: reducción de los riesgos cardiovasculares, regulación de los niveles de glucosa en sangre, mejora de la calidad del sueño y disminución de la ansiedad. Estas actividades son más conocidas como cardio-training y engloban las prácticas siguientes: remo, cinta de correr y de caminar, bicicleta elíptica, steppers, cuerda de saltar, circuit-training, etc... Además, estos deportes estimulan la secreción de endorfinas, que atenúan el dolor, aumentan la sensación de placer y reducen el estrés. Por último, hay que tener en cuenta que los entrenamientos fraccionados o interval training (otra manera de realizar ejercicios aeróbicos) también son buenos para combatir la ansiedad,ya que permiten desarrollar el funcionamiento cardíaco, aumentar la potencia aeróbica (ejemplo de entrenamiento: 30 segundos de esfuerzo a intensidad elevada y luego 30 segundos de esfuerzo a baja intensidad, y repetir entre 6 y 8 veces) y mitigar el carácter ansioso de una persona.

 

Actividades suaves para un mejor control de la ansiedad

La respiración es un elemento fundamental que solemos descuidar demasiado. Ser consciente de la propia respiración y controlarla es uno de los secretos para sentirse bien, y además permite tener un mejor control del cuerpo. Muchas veces, para lograr la sincronización de ambos lo mejor es la gimnasia suave. El Qi Gong y el taichi, por ejemplo, trabajan la secuenciación de los movimientos y su fluidez , y de este modo permiten un mejor flujo de las energías. Si se ejecutan lentamente, la conciencia de los gestos y el control del cuerpo conducen a un estado de relajación absoluta. El control de uno mismo y del pensamiento, a través de la concentración que estas actividades imponen, permiten aumentar la confianza y gestionar mejor las cosas que nos pasan en la vida. El yoga también es muy eficaz para tratar de lograr un mejor equilibrio mental y físico.

 

 

 

En resumen: de 30 a 40 minutos de actividad física al día durante un periodo de 10 a 12 semanas como mínimo pueden suponer un verdadero renacimiento. Atención: el deporte solo puede ser un sustituto de las prescripciones terapéuticas a medio o largo plazo. En un primer momento, es un complemento para una mejor gestión de la ansiedad y luego permite su atenuación total.

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