LESIONES MUSCULARES: ¿QUÉ SON?

Los orígenes de las lesiones musculares son muy diversos. Conocerlas y tomar unas precauciones sencillas, pero llevadas a cabo con atención, te permitirán reducir significativamente los riesgos de aparición.

 

¿De dónde vienen las lesiones musculares?

Es evidente que la primera causa de lesión reside el práctica de una actividad demasiado intensa en relación con las capacidades físicas o la repetición de movimientos inadecuados. Hasta los deportistas más asiduos suelen ser víctimas de lesiones musculares; de ahí que existan otros factores a tener en cuenta. Nunca nos cansaremos de repetirlo: tanto el calentamiento como el estiramiento son primordiales en toda práctica deportiva. Los músculos no pueden soportar una práctica intensiva sin preparación, así como también necesitan aliviarse después del esfuerzo. Con el estiramiento se trabaja su flexibilidad, que es primordial para resistir esfuerzos importantes. Los músculos no deben solo estar fuertes, sino también flexibles para protegerse de las lesiones musculares.

 

A esto hay que añadir la necesidad de hidratarse correctamente y en todo momento durante el ejercicio, pero también antes y después, porque la falta de agua en el organismo disminuye considerablemente las capacidades físicas. Por último, el cansancio, que suele estar provocado por el exceso de entrenamiento, también favorece la aparición de lesiones. Cada uno tiene que saber cuándo aflojar el ritmo.

 

Lesiones más comunes en ejercicios aeróbicos

Las lesiones más comunes son cuatro y cada una tiene sus propias características además de necesitar un tratamiento específico.

 

Calambre: lesión muscular más frecuente pero la menos grave, debida a la falta de hidratación antes y durante el esfuerzo y a la sobrecarga de trabajo en el músculo en cuestión, que no es capaz de soportar el esfuerzo impuesto.

 

Contractura: dolor similar al que provoca un calambre, pero que dura mucho más tiempo y se siente sobre todo después del ejercicio. Este tipo de lesión no es grave, pero doloroso y puede durar entre cinco y diez días.

 

Elongación: causada por un estiramiento demasiado intenso de la fibra muscular. Se presenta con dolor durante el esfuerzo y puede desaparecer antes de reaparecer durante la sesión siguiente cuando se estira el músculo lesionado. Afecta en su mayoría al muslo y la pantorrilla y requiere descansar entre diez y quince días.

 

Distensión y desgarro muscular: se deben a la lesión de las fibras musculares y causan un dolor repentino y muy intenso. Cuando se practica ejercicio aeróbico, su causa principal es la contracción demasiado importante del músculo. Ante una lesión de tales características, conviene acudir al médico y realizar una ecografía para observar la importancia de la lesión en el músculo.

 

¿Cómo se evitan y alivian las lesiones?

Si bien cada lesión muscular requiere de un tratamiento particular y adaptado, existen ciertas normas generales que permiten limitar su aparición. Como acabamos de decir, calentar como es debido, estirarse e hidratarse reduce considerablemente las probabilidades de sufrir una lesión muscular, aunque es primordial conocer el cuerpo de cada uno y sus límites. Conviene estar pendiente de los músculos porque algunos signos precursores suelen anunciar las lesiones, ya sea desde un simple entumecimiento hasta dolores más intensos. No se debe forzar cuando se siente cansancio muscular o cuando una lesión anterior empieza a notarse de nuevo.

 

Reglas básicas cuando el dolor aparece: detener el esfuerzo de inmediato, aplicar hielo cuanto antes sobre el músculo afectado y masajearlo durante varios días. Se recomienda no retomar la práctica antes de tiempo mientras no se cure la lesión por completo. Por supuesto, siempre es bueno acudir al médico si hablamos de casos más graves.

 

Por tanto, las lesiones musculares son múltiples y presentan diferentes grados de gravedad. Sin embargo, es posible disminuir los riesgos de aparición teniendo cuidado. Regla n.º 1: no descuidar el calentamiento y no olvidarse de hidratarse con frecuencia. Es más, está demostrado que los bailarines profesionales padecen menos lesiones musculares porque el calentamiento y el estiramiento son primordiales durante sus sesiones de entrenamiento.

 

Hazle caso a tu cuerpo para ser consciente de tus verdaderas capacidades. A largo plazo, el entrenamiento progresivo y vigilado será siempre más positivo que el exceso de entrenamiento susceptible de causar lesiones porque ralentizarán el progreso.

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