EN EL CORAZON DEL MUSCULO…

Los músculos son una de las partes de nuestro cuerpo que más hacemos trabajar. Sinónimos de fuerza y de salud, practicando deporte los desarrollamos. En este artículo, nos detenemos particularmente sobre los músculos estriados esqueléticos, es decir los que están fijados en los huesos gracias a los tendones.

 

Los músculos estriados esqueléticos son los más aparentes y poseemos más de 600. Dan su fisionomía a nuestro cuerpo y su masa total representa más de la mitad del peso corporal de un adulto. Son los músculos responsables de nuestros movimientos voluntarios ya que se contraen cuando se lo requerimos, también nos permiten controlar nuestra postura y conservar y mover nuestras articulaciones. Además, la forma de nuestros músculos es adaptada a sus funciones: los de los brazos y de las piernas son largos, los de la espalda son planos y los del contorno de los labios y de los ojos en forma de anilla. Explicaciones en detalles…

 

Lo que compone un músculo

Un músculo está constituido de una multitud de células llamadas fibras musculares. Éstas están reagrupadas en paquetes llamados haces musculares alimentados por vasos sanguíneos que aportan la energía necesaria a las fibras. Las fibras musculares pueden medir de unos milímetros a más de 10 centímetros. Son las que se contraen gracias a unos filamentos muy finos, los miofilamentos, organizados en miofibrillas. Estos filamentos se deslizan los unos sobre los otros durante el esfuerzo y se van estrechando. A partir de ese momento, el músculo se contrae y se relaja y así seguidamente.

 

Hay que saber que los myofilamentos están formados por 2 tipos de moléculas diferentes:

  • la actina (filamento muy fino)
  • la miosina (filamento más grueso)

 

Son precisamente estos dos tipos de filamentos los que originan la contracción.

 

El funcionamiento de la contracción

Los músculos son una simple herramienta que permite poner en marcha la contracción, en realidad es el cerebro el que da la orden y el que elige contraer el músculo. Cuando uno decide ejecutar una acción, ordena a su cerebro enviar una señal hasta el músculo. El córtex motor es la zona del cerebro que recibe esta orden. Éste recepciona las informaciones desde varias regiones del cerebro que dan sentido al movimiento, a la velocidad… El córtex analiza estas informaciones y las traduce en influjo nervioso el cual es enviado a una primera neurona. La señal eléctrica generada por el influjo nervioso circula en la prolongación de esta neurona.

 

Para ir hasta el músculo, el influjo nervioso debe pasar por varias etapas. Así, en el nivel superior de la espina dorsal, el relevo pasa a una segunda neurona llamada moto-neurona que se une al músculo para que el influjo nervioso la estimule. Esta moto-neurona está dividida en varias terminaciones nerviosas en su extremidad y cada una de estas terminaciones entra en contacto con la fibra muscular. La asociación de la moto-neurona y de las fibras se llama la unidad motriz.

 

Por otro lado, el punto de encuentro entre la moto-neurona y las fibras se llama la junción neuromuscular. En ese lugar la señal eléctrica activa la liberación de moléculas químicas, los conocidos neurotransmisores. Se produce entonces un encadenamiento de fenómenos eléctricos que permite el desplazamiento de las moléculas liberadas hasta los filamentos para que se contraigan. Todo ello se produce al mismo tiempo en numerosas fibras musculares repartidas en el músculo.

 

¡Y ya está, el músculo se pone a funcionar!

 

El músculo y sus dolores

Demasiado requerido o mal cuidado, un músculo puede doler. Existen diferentes fenómenos, más o menos frecuentes, que hacen que el músculo sea doloroso. Los más corrientes son los tres siguientes:

 

  • las agujetas: son debidas a micro-desgarros de las fibras musculares para los cuales el organismo activa una pequeña reacción inflamatoria para repararlos. Surgen cuando el músculo no está acostumbrado a un ejercicio que realiza. Son generalmente dolorosas de 12 a 48 horas después del esfuerzo y duran de 5 a 7 días en función de su intensidad.

 

  • las contracturas musculares: se trata de una contractura dolorosa y duradera del músculo ligada a su utilización excesiva. Existen diferentes tipos de contracturas: la contractura muscular primitiva - cuando el músculo es utilizado de manera intensa y prolongada sin recuperación - la contractura muscular con lesión – el músculo está lesionado físicamente en el caso de un desgarro, de una elongación o de una distensión muscular – y la contractura muscular de defensa – mecanismo de defensa de una articulación lesionada. Las contracturas musculares afectan sobre todo a los gemelos, los muslos, los glúteos, los músculos del cuello y de la espalda. Proceden en realidad de la contracción de las fibras musculares.

 

  • los calambres: son contracciones musculares espontáneas y fuertes. El músculo se contrae involuntariamente y no se detiene durante un tiempo que va de unos segundos hasta un cuarto de hora. Surgen a menudo durante el esfuerzo o por la noche (lo que llamamos calambres nocturnos).

 

El cuidado de un músculo

Para evitar este tipo de dolores, hay que cuidar sus músculos antes, durante y después del esfuerzo. Para eso, la hidratación es primordial, al igual que el calentamiento y los estiramientos al final de cada entrenamiento deportivo. También hay que moderar los esfuerzos proporcionados y escuchar su cuerpo cuando avisa de un dolor. Finalmente, es bueno saber que el calor permite aliviar los dolores musculares. ¡No hay nada mejor que un baño calentito después del entrenamiento!

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