CADA EDAD TIENE SU PESO

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Conservar la línea y ver cómo desaparecen estos kilos de más: ¡es a menudo lo que va dando ritmo a la vida de una mujer! A cada edad, las dietas evolucionan. A más edad, más difícil resulta adelgazar. Descubre en nuestra guía, los trucos para ayudarte a decir stop a los kilos, sea cual sea tu edad.

 

A los 30 años

¡La edad de la razón! Es la edad a la cual una se asume a todos los niveles: profesional, personal, sentimentalmente… la edad en la que una crece finalmente, cuando normalmente una abandona el nido familiar… la que nos enseña a ser definitivamente autónoma y responsable, ¡sin olvidar el sentido de la fiesta y el placer de las salidas! ¡La edad en la que nos vemos de pronto sumergido en el mundo de las mujeres, las de verdad, casi a punto de ser madre, si aún no lo eres! El sedentarismo nos acecha…

La treintena es el período durante el cual las calorías ya no desaparecen tan fácilmente: ¡quién no conoce el efecto yoyo! Para cuidar su línea, se encadenan las dietas. Sin embargo, ya no tienen el mismo efecto que cuando teníamos 20 años… La caza a los kilos se vuelve más peligrosa para este cuerpo que no deja de cambiar.

Este cuerpo que hasta ahora nos trataba bien y nos dejaba disfrutar de los excesos, de pronto se acuerda de las noches de fiesta… Restaurantes, aperitivos, alcohol, tabaco y estrés forman un coctel explosivo que acaba pasando factura: ¡la toma de peso está ahí, ahora las calorías también forman parte de la fiesta y por mucho tiempo!

¡Algo preocupante si no queremos empezar a almacenar!

 

¿Entonces qué hacemos?

¡Aprendemos a estabilizarnos midiendo los excesos! No se trata de renunciar a todos los placeres entre amigas: seguimos saliendo de vez en cuando pero al día siguiente nos ponemos a dieta. ¡Comiendo equilibrado, te sentirás más libre! Se compensan los excesos de la víspera teniendo cuidado con las calorías absorbidas.

 

También es importante saber: ¡mantenerse en forma y desfogarse, también es bueno para la salud! ¡Aviso a todas las que han abandonado el deporte desde hace demasiado tiempo! Nos apuntamos a un gimnasio para oxigenar nuestro organismo, quemar calorías, tonificarnos y estar en forma. ¡Sola o entre amigas, hay que practicar gimnasia a tope!

 

A los 40 años

¿La crisis de los cuarenta? No es difícil imaginar la vida cotidiana de una mujer que pasa por la época de los 40. Entre los niños que hay que cuidar, las compras frenéticas, el trabajo a administrar, el hombre de su vida a mimar…Una no se detiene a ocuparse de sí misma y menos aún a mantenerse en forma de manera regular. Los músculos pierden volumen, la piel se vuelve más flácida, la masa de grasa se perfila lentamente y se vuelve más difícil de desalojar. Este período en la vida de una mujer provoca algunos cambios: las fluctuaciones de peso, los embarazos, las hormonas que se agitan (demasiados estrógenos o demasiado pocos), la disminución del ritmo de la renovación celular, las emociones afectivas.

Es natural ver su silueta evolucionar, con unos kilos que se instalan. Las dietas aleatorias no hacen más que empeorar las cosas. El organismo lucha por quemar calorías, la celulitis se vuelve más tenaz. La cintura, las caderas, la barriga y los muslos se convierten en las zonas donde se va alojando la grasa.

 

¿Qué hacemos?

¡Enseñamos a toda la familia a comer sano! Se acabaron los refrescos, los platos precocinados, las patatas fritas, el embutido, el pescado ahumado… Eliminamos los alimentos demasiado salados sobre todo si estamos sujetas a la retención de líquidos. A mediodía, comemos ligero en la oficina (ensalada, fruta y lácteo) y evitamos el picoteo entre las comidas o nos tomamos alimentos pobres en calorías (como una manzana por ejemplo). En la dieta de las mujeres de 40 años, el omega-3 es el rey. Presente en los aguacates, el aceite de canola, las nueces, el pescado, ayuda a estimular la memoria y las funciones cognitivas. No te olvides de los anti-oxidantes que podrás encontrar en los frutos rojos, la uva, los pimientos, el brócoli…unos alimentos perfectos para luchar contra el envejecimiento.

 

El estrés que da ritmo a la vida cotidiana de una madre activa favorece la toma de peso. Para volver a encontrar la paz, nos apuntamos a clases de yoga para liberar su mente y de ahí tonificar su cuerpo.

Para desafiar la celulitis tenaz, nos reservamos al menos una sesión de fitness por semana, una buena ocasión para ponerse en forma y afinarse. Vamos entre amigas y nos vemos allí para pasar un buen rato y relajarnos. Si no tenemos el tiempo suficiente, dedicamos todos los días al menos 10 minutos de nuestro tiempo para realizar gimnasia con el fin de conservar la línea.

 

El secreto de una piel firme y lisa también reside en el auto-masaje: manipulamos con regularidad nuestro cuerpo para permitir una buena circulación, lo que aumenta la combustión de las calorías.

 

A los 50 años

Los cincuenta es una etapa difícil de superar, debido a que los trastornos hormonales afectan el día a día. La menopausia, enemiga jurada de todas las mujeres, provoca cambios en el cuerpo, entre los cuales un aumento de peso a nivel de la barriga, debido a la caída del porcentaje de estrógenos que abre el apetito... El sistema linfático funciona más lentamente y el cuerpo se carga en toxinas. Los músculos se reducen, la grasa desaparece en la parte inferior del cuerpo con el cese de la actividad menstrual. Los tejidos pierden su elasticidad, la retención de líquidos aumenta. La masa de grasa se vuelve más importante que la masa magra: almacenamos más por culpa de un organismo que gasta menos. ¡Y de ahí, la silueta cambia!

 

¿Qué hacemos?

¡Aunque a los 50 años la pérdida de peso es más lenta, es inútil rendirse! Nos ponemos en forma y equilibramos nuestra alimentación. eliminamos el picoteo que no tiene razón de ser, suprimimos todas las grasas saturadas (pasteles, platos precocinados…) y ponemos el turbo sobre las frutas, las verduras, los cereales integrales, los lácteos y los omegas 3. Disfrutamos cocinando platos caseros que saboreamos con deleite y nos olvidamos de todas las frustraciones.

 

¿Los niños se han ido de casa? ¡Aprovechamos la ocasión para volver a recuperar nuestros centros de interés que habíamos dejado de lado hasta entonces! Decimos stop a los kilos de más y luchamos contra la osteoporosis (fragilización de los huesos) adoptando una actividad física regular. Sin dudar volvemos a practicar cardiotraining (bici estática, bici elíptica, cinta para correr, remo) que participa al buen funcionamiento cardiovascular, mejora el fondo y quema las calorías. Para conservar una buena tonicidad muscular y estirarse con suavidad, probamos las clases de stretching. ¡Si el cuerpo no nos lo permite, nos queda disfrutar del aire libre y caminar con gusto para oxigenarnos y estar en forma!

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